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GRUPO DE MATRIMONIOS DE NUESTRA SEÑORA DE EUROPA


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Marzo 10

Reunión del sábado 6 de marzo de 2.010

UN CAMINO CUARESMAL: EL HIJO PRÓDIGO



Dirigido por D. Lucas Berrocal de la Cal
Asisten 24 personas de 14 matrimonios



"Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido"

Lectura del santo evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32.

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: - "Ése acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo esta parábola: - "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mi nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.""



La parábola del padre que recobra a su hijo

Parábola que "ningún hombre se hubiera atrevido a inventar"


Esta parábola resume los diversos temas y mensajes del perdón del Evangelio. Es una radiografía de todo el proceso de la conversión.


PRIMER TIEMPO: EL PECADO


"Un hombre tenia dos hijos": Paternidad divina y fraternidad humana. El mundo de la gracia esta construido sobre un esquema de familia: la paternidad de Dios y la fraternidad de todos los hombres redimidos por Cristo.

"Padre, dame la parte que me toca de la fortuna": Ruptura con el padre y con los hermanos. Dentro del cuadro de familia cimentado sobre la gracia, el pecado supone una ruptura con el Padre y con los hermanos.

"Y el padre les repartió los bienes": Respeto a la libertad. La conducta transigente del padre expresa la lógica de libertad con que Dios dirige a los hombres; no quiere esclavos sino hijos.

"Emigró a un país lejano". El pecado es alejamiento de Dios. El pecado se completa a través de un doble movimiento: dar la espalda a Dios y volverse a las criaturas, entregándose al disfrute desordenado de las cosas de Dios en contra de Dios mismo.

"Derrochó todo lo suyo". El pecado, ruina de los valores. El pecado reporta, como triste consecuencia, la quiebra y pérdida de valores espirituales y humanos. Así, retrocede a actitudes de animalidad.


SEGUNDO TIEMPO: LA ANGUSTIA


"Empezó él a pasar necesidad": Experiencia de carencia y angustia producida por el pecado. El pecado provoca estados negativos de vacío y penuria que pueden causar reacciones saludables a la reconquista de los valores perdidos.

"Tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos...": Evasión y búsqueda de alternativas de Dios. El primer efecto del estado de angustia producido por el pecado puede ser embarcarse hacia nuevas lejanías y buscar sucedáneos del bien infinito que se ha perdido (alienaciones).

"... a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenar el estómago de algarrobas": Esclavitud y abyección. El pecado termina en la esclavitud: "El que peca se hace esclavo del pecado" (Juan 8,34).

"Y nadie le daba de comer": El pecado aísla, vacío y soledad. Por mucho que se engañe con sus evasiones, no puede el hombre recibir de los sucedáneos de Dios lo que solo Dios puede darle. El alejamiento de Dios conduce a la nada y al hambre total.

"Recapacitando entonces ...": De la angustia a la reflexión. A través de las experiencias negativas derivadas del pecado, el Padre ha ido preparando el retorno del hijo rebelde.


TERCER TIEMPO: LA CONVERSIÓN


"Yo aquí me muero de hambre": Ansia de Dios, comienzo de conversión. En el reconocimiento de la propia miseria hay una ansia oculta de Dios que puede llevar a la conversión. Esta no es aún perfecta. Es solo una disposición, que se llama atrición. El pecador está todavía metido en sí mismo. Pero al menos ha comenzado el proceso de conversión.

"Me pondré en camino a donde está a mi padre": Hacia una mejor conversión.
El proceso de conversión sigue su curso. No sólo se contempla la propia miseria, se descubre a aquél que puede remediarla.

"Le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti": La conversión completa.
El pecador rompe definitivamente el cerco del yo y se abre a la otra persona: el Tú de Dios. Ya no mira cuánto de deshonroso y negativo ha producido el pecado dentro de él mismo, sino la ofensa hecha a Dios y la ruptura de una relación de amor con Él.

"Ya no merezco llamarme hijo, trátame como a uno de tus jornaleros": La satisfacción por el pecado. Cuando la conversión es verdadera, busca dar una satisfacción por el pecado cometido. No se quiere ya salvar los privilegios del hijo, sino reparar el daño producido.

"Entonces partió y volvió a la casa de su padre": Pone en ejecución su conversión. Todo se había desarrollado hasta ahora en el plano de la intención. Ahora se pone en obra la decisión tomada.


CUARTO TIEMPO: EL ENCUENTRO


"Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió": Dios nos amó primero. El corazón de Dios, que es siempre el primero en amar, no cambia ante al pecado del hombre: permanece siempre abierto a la misericordia.

"Y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo": Encuentro de Dios y el pecador. La conversión es un reencuentro vivo con una persona viva, es un gesto amoroso de Dios que busca al pecador, le "da el beso de salvación".

"Su hijo le dijo: Padre, he pecado": La confesión del pecado. La conversión verdadera necesita el reconocimiento del pecado, la manifestación del mismo y el rechazo del pecado. El sacramento de la penitencia es el término de la conversión, y responde a la lógica y a la psicología de la conversión.

"El padre dijo a sus servidores": Dios y sus ministros. Podemos ver aquí la mediación de la Iglesia y en ella la de sus ministros, para que en una acogida fraterna, hagan sensible y tangible el perdón concedido.

"Sacad en seguida el mejor traje, y vestidlo". La vestidura de la gracia. La alusión a la ropa representa la transformación obrada por la gracia de Dios en la conversión del pecador.


QUINTO TIEMPO: LA RECONCILIACIÓN


"El hermano mayor … se indignó y se negaba a entrar": Incapacidad humana para perdonar. Los hombres no disponemos de tanta capacidad para perdonar como Dios. El orgullo, la envidia y el egoísmo nos cierran el corazón.

"Su padre salió e intentaba persuadirlo": Infinita capacidad divina para personar. Dios nos invita a superar nuestras actitudes egoístas y a asumir una conducta generosa para con aquellos que prevaricaron.

"Y él replicó a su padre: Mira, en tantos años como te sirvo": El fariseísmo de los "buenos". El egoísmo se asocia al orgullo, a la mezquindad, al recuento de los propios méritos. Jesús responde también a esto con la parábola del fariseo y el publicano.

"Nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta": Exigencias a Dios. Egoísmo y orgullo hacen "planteamientos" a Dios; no se tiene experiencia del amor de Dios. Jesús responde también a esto, con otra parábola, la de los obreros en la viña.

"Es justo que haya alegría y fiesta, porque tu hermano estaba muerto y ha resucitado": Participar de la alegría de Dios. Al ser perdonado, alegro a Dios, como el pastor y la oveja perdida: "Habrá mas alegría en el cielo por un pecador que se convierta, que por noventa y nueve que no necesitan convertirse" (Lucas. 15,7). Otras dos parábolas más para explicarlo: la oveja descarriada y la moneda perdida.


Se realiza la exposición del Santísimo meditando ante Él sobre esta lectura y las reflexiones expuestas anteriomente.


Al final de la reunión se incorporan los 12 parejas de novios del cursillo que se estaba celebrando en la parroquia para hacer la oración final, siendo una experiencia emotiva y enriquecedora para todos nosotros.



GLORIFICAD A DIOS CON VUESTRA VIDA

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