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GRUPO DE MATRIMONIOS DE NUESTRA SEÑORA DE EUROPA


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Mayo 10

Reunión del sábado 8 de mayo de 2.010

REFLEXIÓN SOBRE LA FIGURA DEL SACERDOTE


Dirigido por D. Lucas Berrocal de la Cal
Asisten 24 personas de 14 matrimonios

REFLEXIÓN DE GRUPOS SOBRE LA FIGURA DEL SACERDOTE

Carta del Papa Benedicto VXI para la convocatoria para el Año Sacerdotal

“El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús”, repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars. Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma. Tengo presente a todos los presbíteros que con humildad repiten cada día las palabras y los gestos de Cristo a los fieles cristianos y al mundo entero, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida. ¿Cómo no destacar sus esfuerzos apostólicos, su servicio infatigable y oculto, su caridad que no excluye a nadie? Y ¿qué decir de la fidelidad entusiasta de tantos sacerdotes que, a pesar de las dificultades e incomprensiones, perseveran en su vocación de “amigos de Cristo”, llamados personalmente, elegidos y enviados por Él?
¿Cómo no recordar tantos sacerdotes ofendidos en su dignidad, obstaculizados en su misión, a veces incluso perseguidos hasta ofrecer el supremo testimonio de la sangre?
Sin embargo, también hay situaciones, nunca bastante deploradas, en las que la Iglesia misma sufre por la infidelidad de algunos de sus ministros. En estos casos, es el mundo el que sufre el escándalo y el abandono. Ante estas situaciones, lo más conveniente para la Iglesiaes tanto resaltar escrupulosamente las debilidades de sus ministros, cuanto renovar el reconocimiento gozoso de la grandeza del don de Dios, plasmado en espléndidas figuras de Pastores generosos, religiosos llenos de amor a Dios y a las almas, directores espirituales clarividentes y pacientes.
En este sentido, la enseñanza y el ejemplo de san Juan María Vianney pueden ofrecer un punto de referencia significativo. El Cura de Ars era muy humilde, pero consciente de ser, como sacerdote, un inmenso don para su gente: “Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina”.
Hablaba del sacerdocio como si no fuera posible llegar a percibir toda la grandeza del don y de la tarea confiados a una criatura humana: “¡Oh, qué grande es el sacerdote! Si se diese cuenta, moriría… Dios le obedece: pronuncia dos palabras y Nuestro Señor baja del cielo al oír su voz y se encierra en una pequeña hostia…”. Explicando a sus fieles la importancia de los sacramentos decía: “Si desapareciese el sacramento del Orden, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha puesto en el sagrario? El sacerdote. ¿Quién ha recibido vuestra alma apenas nacidos? El sacerdote. ¿Quién la nutre para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote.
¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir [a causa del pecado], ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote… ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo sólo lo entenderá en el cielo” .
Estas afirmaciones, nacidas del corazón sacerdotal del santo párroco, pueden parecer exageradas. Sin embargo, revelan la altísima consideración en que tenía el sacramento del sacerdocio. Parecía sobrecogido por un inmenso sentido de la responsabilidad: “Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor… Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra…
¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes…
Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias… El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros” .




PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL Y EL DIÁLOGO DE GRUPOS

¿Cómo nos iluminan las palabras del Papa y el ejemplo del Cura de Ars para profundizar en la figura del sacerdote?

¿Qué rasgos destacaría como más importantes en la vida de un sacerdote? ¿para la comunidad cristiana? ¿para el mundo? ¿para su propia persona?

¿Qué sacerdotes han sido significativos en mi vida cristiana? ¿Actualmente en qué me están ayudando? ¿Qué les aporto yo? ¿Qué les pediría?



Ideas que surgieron en el coloquio.

El ejemplo del Cura de Ars

  • En la época del Cura de Ars: “la post-revolución Francesa” se impone el principio de que el hombre está por encima de todo”. ¿Es un buen ejemplo para la época actual? ¿No es realmente Dios más importante que los sacerdotes?
  • Tenía pasión por Cristo y su vida fue una entrega total a Dios y a los hombres.
  • Llegó más lejos que su obispo, el cual, no tenía mucha confianza en él.


Rasgos más importantes en la vida de un sacerdote. Para la comunidad cristiana, para el mundo para su propia persona.

  • El sacerdote ama a los fieles como una madre, y está siempre a su servicio sin que se lo valoren los de alrededor.
  • Los sacerdotes son tan cercanos que no nos solemos dar cuenta de su trascendencia y de su misión.
  • La entrega el servicio y la disponibilidad son lo más valorado del sacerdote. Se entregan hasta olvidarse de si mismos.
  • El sacerdote es un amigo, es cercano, es como “Jesús ahí”.
  • Lo sacerdotes han de ser conscientes de su misión y como representantes destacados de la Iglesia sus pecados pueden causar mayor escándalo.
  • Independientemente de su dignidad en el desempeño de su labor son anunciadores de la palabra de Dios.
  • A veces, del mal ejemplo de los sacerdotes se sacan cosas positivas. Rezar por ellos y ayudarles.
  • La perseverancia sin desfallecimiento de los sacerdotes en su labor pastoral, a pesar de la escasa afluencia de fieles, es uno de las acciones más elogiables de estos siervos de Dios.
  • El sacerdote es el representante de Cristo-cabeza del cuerpo místico.
  • El mundo actual necesita líderes y referentes espirituales y los sacerdotes son los más indicados en la comunidad cristiana.
  • En esta época tan complicada hay que ir a lo fundamental.
  • Cada uno tenemos una tarea clave, “Cada uno, la nuestra”.


Sacerdotes más significativos en nuestra vida. En qué nos ayudan. Qué les aportamos y qué les pediríamos.

Además de los comentarios que se realizaron sobre sacerdotes en particular, como ideas generales quedaron las siguientes:

  • Hay una intermediación de Dios a través de un sacerdote.
  • No caemos en la cuenta de que siempre ha habido un sacerdote en los momentos más importantes de nuestra vida. A algunos nos acompañan sacerdotes desde nuestra infancia.
  • Acudimos a ellos en cualquier sitio y circunstancia porque sabemos que van a responder y a veces no les conocemos (no les ponemos rostro). Algunos curas que han pasado puntualmente por nuestra vida también han sido importantes.
  • Si no hay un sacerdote que te introduzca en la riqueza de la Iglesia ¿de qué sirve? Son la llave que nos da el acceso a Dios.
  • La sociedad actual es multicultural y compleja por eso hay que mejorar la formación del sacerdote pero ¿cómo? Hay que agrandar el corazón de los sacerdotes.
  • En muchas ocasiones los cristianos, no sabemos defender a los sacerdotes. Debemos hacerlo. El sacerdote es un pilar y un ejemplo de firmeza.
  • En la época actual del post-concilio, los laicos tienen un importante papel en las actividades parroquiales, en la comunidad de la Iglesia. A veces los sacerdotes no saben buscar el apoyo en los laicos.
  • También los laicos tienen una responsabilidad en la santificación de los sacerdotes pueden rezar por ellos, animarles en las tareas pastorales, etc. Porque los sacerdotes representan a Cristo, pero también son hombres. Ante una mala actitud del sacerdote, cabe también la corrección fraterna.
  • Hay que dar gracias a Dios por cómo nos ayudan los sacerdotes en nuestra vida.
  • El sacerdote vive en soledad, por eso es tan importante el apoyo de los seglares en la labor evangelizadora del clero. Debemos ponernos a su disposición en la tarea pastoral y evitar que desfallezcan en su misión también con nuestra compañía y amistad.
  • En algunas ocasiones somos demasiado exigentes con ellos.



Oración de Benedicto XVI para el Año Sacerdotal para cerrar la reunión.


Señor Jesús, que en San Juan María Vianney
quisiste donar a tu Iglesia
una conmovedora imagen de tu caridad pastoral,
haz que, en su compañía y sustentados por su ejemplo,
vivamos en plenitud este Año Sacerdotal.

Haz que, permaneciendo como Él delante de la Eucaristía,
podamos aprender cuán sencilla y cotidiana es tu palabra que nos enseña;
tierno el amor con el que acoges a los pecadores arrepentidos;
consolador el abandono confiado a tu Madre Inmaculada.

Haz, Oh Señor, que, por intercesión del Santo Cura de Ars,
las familias cristianas se conviertan en “pequeñas iglesias”,
donde todas las vocaciones y todos los carismas, donados
por tu Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.

Concédenos, Señor Jesús, poder repetir
con el mismo ardor del Santo Cura de Ars
las palabras con las que él solía dirigirse a Ti:

«Te amo, oh mi Dios.Mi único deseo es amarte
hasta el último suspiro de mi vida.

Te amo, oh infinitamente amoroso Dios,y prefiero morir amándote
que vivir un instante sin amarte.

Te amo, Señor, y la única gracia que te pido
es la de amarte eternamente.

Oh mi Dios, si mi lengua no puede
decir cada instante que te amo,
quiero que mi corazón lo repita
cada vez que respiro.

Te amo, oh mi Dios Salvador, porque has sido crucificado por mí,y me tienes aquí crucificado contigo.
Dios mío, dame la gracia de morir
amándote y sabiendo que te amo».

Amén





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