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GRUPO DE MATRIMONIOS DE NUESTRA SEÑORA DE EUROPA


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Noviembre 11

Reunión del sábado 5 de noviembre de 2.011

¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Dirigido por D. Lucas Berrocal de la Cal
Asisten 23 personas de 12 matrimonios.

ENCUENTRO DE MATRIMONIOS


Primero se proclamó el Evangelio del domingo en la capilla haciendo un rato de oración

A todos los que encontréis, convidadlos a la boda

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-«Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas.Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
"¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!"
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las sensatas:
"Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas".
Pero las sensatas contestaron:
"Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis."
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:
"Señor, señor, ábrenos."
Pero él respondió:
"Os lo aseguro: no os conozco."
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»


Después de la lectura de la palabra, D. Lucas realiza un comentario del texto para situarlo históricamente y en la vida de Jesús, resaltando las siguientes ideas:

  • Este relato es de la serie de confrontaciones que mantiene con las autoridades judías del Templo los días previos a la pasión, haciéndoles un llamamiento para que lo reconozcan. En los domingos anteriores trató de los impuestos y el mandamiento principal y en los domingos siguientes trata deel anuncio de su llegada. Este evangelio es el primero de ellos.
  • Se presenta a Jesús como el esposo que ama a su iglesia. En el Antiguo Testamento es un esposo en cuanto a que tiene un amor apasionado y celoso. Es un amante que demanda nuestro cariño. Le duele que no le amemos. Así se expresa en el Cantar de los Cantares.
  • Se duermen los que esperan. La espera de Jesús no debe ser agobiante y temerosa. Se espera a Jesús con tranquilidad, sin miedo y esperando abrir la pureta cuando llanme.
  • Se produce la llamada: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!"
  • Hay un gesto de insolidaridad de las vírgenes prudentes con las necias (no las dejan aceite), que se puede entender como la imposibilidad de que nos supla nadie en la respuesta y relación personal con Dios que es representada por el aceite con el que arde la llama.
  • Las vírgenes que llegan tarde solicitan pasar y el esposo las dice que no las conoce. Fuertes palabras a los que no están preparados para la venida de Cristo. no solo en el juicio final, sino en cada momento.


Se comenta el evangelio entre los esposos reflexionando sobre las siguientes preguntas:

  • En los acontecimientos cotidianos ¿Quién me ha pedido algo?
  • ¿A través de qué personas me ha llamado Jesús?
  • ¿Cómo debo estar preparado para la llegada del Esposo?
  • ¿Qué nos pide Cristo este año para tener la alcuza llena?


Se ponen en común algunas de las reflexiones y se termina con una oración y la participación en la eucaristía.

Otras pistas para los evangelios de este y los siguientes domingos

DOMINGO XXXII. Mateo 25,1-13: ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

Podemos ver a la Iglesia-Esposa en las diez vírgenes, tanto las prudentes como las necias, pues la Iglesia, antes que las bodas se celebren, está compuesta de buenos y pecadores; así, esta parábola tiene mucha semejanza con la red que recoge toda clase de peces, buenos y malos, a la sala de banquetes donde se reúnen justos y pecadores, al campo donde crecen trigo y cizaña. La Iglesia es semejante a un cortejo de invitados que caminan hacia el Señor; unos encendidas las lámparas de su vigilancia, otros sin alimentar su fe. Los primeros, sin dispersar su atención en mil cosas fútiles, ponen los medios necesarios para permanecer fieles a Cristo; los otros se contentan con una fe puramente rutinaria. La discriminación sólo se hará al término del periplo de la Iglesia sobre la tierra, en el día de las nupcias de Cristo con la humanidad que permanezca fiel.


DOMINGO XXXI. Mateo 25,14-30:
Parábola de los talentos.

El hombre de esta parábola representa a Cristo mismo; los siervos son los discípulos; y los talentos son los dones que Jesús les encomienda. Por tanto, estos dones, no sólo representan las cualidades naturales, sino también las riquezas que el Señor Jesús nos ha dejado como herencia para que las hagamos fructificar: su Palabra, depositada en el santo Evangelio; el Bautismo, que nos renueva en el Espíritu Santo; la oración —el "padrenuestro"— que elevamos a Dios como hijos unidos en el Hijo; su perdón, que nos ha ordenado llevar a ; y el sacramento de su Cuerpo inmolado y de su Sangre derramada. En una palabra: el reino de Dios, que es él mismo, presente y vivo en medio de nosotros.
Este es el tesoro que Jesús encomendó a sus amigos al final de su breve existencia terrena. La parábola de hoy insiste en la actitud interior con la que se debe acoger y valorar este don. La actitud equivocada es la del miedo: el siervo que tiene miedo de su señor y teme su regreso, esconde la moneda bajo tierra y no produce ningún fruto. Esto sucede, por ejemplo, a quien, habiendo recibido el Bautismo, la Comunión y la Confirmación, entierra después dichos dones bajo una capa de prejuicios, bajo una falsa imagen de Dios que paraliza la fe y las obras, defraudando las expectativas del Señor.
Pero la parábola da más relieve a los buenos frutos producidos por los discípulos que, felices por el don recibido, no lo mantuvieron escondido por temor y celos, sino que lo hicieron fructificar, compartiéndolo, repartiéndolo. Sí; lo que Cristo nos ha dado se multiplica dándolo. Es un tesoro que hemos recibido para gastarlo, invertirlo y compartirlo con todos, como nos enseña el apóstol san Pablo, gran administrador de los talentos de Jesús.


Jesucristo Rey del Universo. Mateo 25,31-46: Se sentará en el trono de su gloria.


El evangelio de hoy insiste precisamente en la realeza universal de Cristo juez, con la estupenda parábola del juicio final, que san Mateo colocó inmediatamente antes del relato de la Pasión. Las imágenes son sencillas, el lenguaje es popular, pero el mensaje es sumamente importante:la verdad sobre nuestro destino último y sobre el criterio con el que seremos juzgados. "Tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis". ¿Quién no conoce esta página? Forma parte de nuestra civilización. Ha marcado la historia de los pueblos de cultura cristiana:jerarquía de valores, las instituciones, las múltiples obras benéficas y sociales. En efecto, el reino de Cristo no es de este mundo, pero lleva a cumplimiento todo el bien que, gracias a Dios, existe en el hombre y en la historia. Si ponemos en práctica el amor a nuestro prójimo, según el mensaje evangélico, entonces dejamos espacio al señorío de Dios, y su reino se realiza en medio de nosotros. En cambio, si cada uno piensa sólo en sus propios intereses, el mundo no puede menos de ir hacia la ruina.


GLORIFICAD A DIOS CON VUESTRA VIDA

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