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GRUPO DE MATRIMONIOS DE NUESTRA SEÑORA DE EUROPA


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Oración por las vocaciones

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

2 de mayo de 2009 Seminario Conciliar de Madrid

"Sé de quién me he fiado"



Arciprestazgo de Delicias-Legazpi


Canto:

Quédate junto a nosotros que la tarde está cayendo,
pues sin ti a nuestro lado nada hay justo, nada hay bueno.

Caminamos solos por nuestro camino,
cuando vemos a la vera un peregrino;
nuestros ojos ciegos de tanto penar,
se nos llenan de vida, se nos llenan de paz.

Quédate junto a nosotros que la tarde está cayendo,
pues sin ti a nuestro lado nada hay justo, nada hay bueno.

Buen amigo quédate a nuestro lado,
pues el día ya sin luces se ha quedado;
con nosotros, quédate para cenar
y comparte mi mesa y comparte mi pan."



LECTIO: Lectura atenta del texto bíblico

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo 1,1-14

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre presente tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Cuando me acuerdo de tus lágrimas, ansío verte para llenarme de alegría. He sabido de tu fe sincera, esa fe que tuvieron primero tu abuela Loida y tu madre Eunice y que, estoy seguro, tienes también tú. Aviva el fuego de la gracia de Dios que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor y por mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esta gracia se ha manifestado por medio del Evangelio, al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal. De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación actual; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio. Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor cristiano. Guarda este tesoro con la la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.



Comentario al Texto

MEDITATIO: Nos dejamos interpelar por la Palabra

"Dios nos ha salvado y nos ha dado una vocación santa."

"Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de ponderación. "

"Me acuerdo de ti constantemente en tus oraciones. "

"Esa fe que tuvo primero tu abuela Loida y tu madre Eunice."



ORATIO: La Palabra nos pide una respuesta

"Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad".



Preces
Con la confianza puesta en el Dios, convencidos de que hoy sigue llamando y que nos da la gracia necesaria para responder, elevemos nuestras súplicas:
Respuesta:
"Señor, escúchanos. Señor, óyenos"

Por el Papa y nuestros obispos, para que, a ejemplo del buen Pastor, guíen a su Iglesia por la senda del Evangelio. Oremos.

Por los sacerdotes, a quienes has llamados a colaborar en la tarea de guiar y apacentar al rebaño, para que, siendo fieles al don recibido, entreguen con confianza su vida por el Pueblo de Dios. Oremos.

Por los religiosos, para que sean signo transparente del Reino de Dios y, con su entera existencia, nos muestren a todos los cristianos nuevas formas de seguir a Jesús, nuestro Salvador. Oremos.

Por los laicos, para que en medio de las circunstancias ordinarias de sus vidas construyan el Reino de Dios y muestren al mundo el esplendor del Evangelio. Oremos.

Por los misioneros, para que no se cansen de proclamar el Evangelio en aquellos lugares donde más se necesita escuchar tu voz. Oremos.

Por todos aquellos que, habiendo recibido u'na particular llamada de Dios, se preparan para responder con mayor generosidad al don recibido en nuestro seminario, en los noviciadós y grupos apostólicos. Oremos.

Por los jóvenes, para que, abriendo un espacio en su corazón a las continuas llamadas que la realidad les hace, sepan interpretarlas, guiados por el Espíritu, como una llamada de Dios a comprometerse de un modo específico en la misión de la Iglesia. Oremos.

Por todos nosotros, para que con la gracia de Dios respondamos con generosidad y entrega a la misión que el Señor nos confía. Oremos.

Hagamos una petición especial para que la epidemia masiva que el mundo está padeciendo sea superada lo antes posible. Oremos.


Oración del Papa Benedicto XVI por las vocaciones


Padre, haz que surjan entre los cristianos numerosas y santas vocaciones al sacerdocio,
que mantengan viva la fe y conserven la grata memoria de tu Hijo Jesús
mediante la predicación de su palabra y la administración de los Sacramentos
con los que renuevas continuamente a tus fieles.
Danos santos ministros del altar, que sean solícitos y fervorosos custodios de la Eucaristía,
sacramento del don supremo de Cristo para la redención del mundo.
Llama a ministros de tu misericordia que, mediante el sacramento de la Reconciliación,
derramen el gozo de tu perdón.
Padre, haz que la Iglesia acoja con alegría las numerosas inspiraciones del Espíritu de tu Hijo
y, dócil a sus enseñanzas, fomente vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada.
Fortalece a los obispos, sacerdotes, diáconos, a los consagrados y a todos los bautizados en Cristo para que cumplan fielmente su misión al servicio del Evangelio.

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

María Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.

San Pablo, Apóstol de los gentiles, ruega por nosotros.



Canto: Regina Coeli




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